La nieve inesperada en el noreste y los Grandes Lagos de Estados Unidos causó problemas para miles de viajeros que trataban de regresar a casa después de las fiestas navideñas. Mientras la ciudad de Nueva York recibía una capa moderada de nieve, con 7 centímetros (3 pulgadas) cubriendo el suelo, más de mil vuelos fueron cancelados o retrasados en la región y los aeropuertos del país.
La noche del viernes, el servicio de seguimiento de vuelos FlightAware reportó que al menos 1.500 vuelos habían sido cancelados debido a las condiciones climáticas adversas. Entre ellos se encontraban muchos vuelos hacia y desde el Aeropuerto Internacional Newark Liberty, uno de los principales hubs de la región.
Para muchos viajeros, la nieve inesperada supuso una gran sorpresa y un gran desafío. «Me desperté alrededor de las 3:30 am para encontrar que mi vuelo había sido cancelado», recordó Sarah Johnson, una joven que se dirigía a su hogar en Chicago desde Boston. «Era como si el mundo se hubiera detenido. La nieve era tan fuerte que no podías ni abrir la puerta del motel».
A medida que los viajeros intentaban reaccionar a las cancelaciones y retrasos, los aeropuertos de la región se convirtieron en escenas de caos. Las filas para rebooking y reclamar compensaciones se extendían por toda la terminal, mientras que otros viajeros intentaban encontrar refugio en las salas de espera o incluso en el suelo.
A pesar del estrés y la frustración, muchos viajeros se mostraron comprensivos con los aeropuertos y las líneas aéreas. «Entiendo que la nieve es inesperada», dijo Mark Davis, un empresario que se dirigía a San Francisco desde Nueva York. «Lo importante es que todo el mundo esté seguro y que podamos encontrar una manera de superar este desafío».
En efecto, muchos aeropuertos y líneas aéreas trabajaron duramente para minimizar los problemas causados por la nieve. El Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, uno de los principales hubs del país, informó que había aumentado su personal y estaba trabajando en estrecha colaboración con las autoridades para garantizar la seguridad de todos los viajeros.
A medida que el fin de semana llegaba a su fin, muchos viajeros comenzaron a sentirse un poco más optimistas. Aunque todavía quedaban muchas cancelaciones y retrasos, las condiciones climáticas parecían mejorar y los aeropuertos se preparaban para una nueva jornada de vuelos. Para muchos, la experiencia fue lección valiosa sobre la importancia de planificar y adaptarse a cambios inesperados en el viaje.







